jueves, 30 de mayo de 2019

¿Cómo proteger tu patrimonio si vas a emprender?

Decidir crear un negocio propio es un gran paso y supone asumir riesgos. De hecho, según el Mapa del emprendimiento, que se presentó en South Summit 2018, más de la mitad de las startups españolas no sobreviven. Por lo tanto, la tasa sigue siendo muy alta y es importante saber cómo proteger tu patrimonio.
  


Entre los riesgos que implica emprender, podemos destacar los siguientes:
 
  • Pérdida de dinero. Es habitual que durante los primeros meses de una startup se utilicen los ahorros del emprendedor. Esto supone una reducción de su patrimonio que puede que no recupere.
  • Tensiones entre los socios. Puede ocurrir que crees la startup con varios socios y que existan diferencias de opinión sobre cómo gestionar el negocio o sobre la entrada de nuevos inversores, esto puede afectar al futuro de la empresa.
  • Errores de gestión. Uno de los pilares del emprendimiento es la formación, es decir, es necesario no solo conocer el mercado al que te enfrentas sino también conocer a fondo cómo se gestiona una empresa.
  • Existencia de barreras legales. Si lanzas tu negocio sin realizar un estudio legal previo puede que te encuentres con barreras legales que afecten a la empresa y que impidan la actividad.
  • Poca aceptación del producto o servicio. Al igual que es necesario un estudio legal, también lo es un estudio de mercado para saber si tu producto es viable, si la gente pagaría por él y cuánto.
 
Estos son solo algunos de los riesgos que pueden aparecer al emprender, pero se pueden dar otros que afecten a la empresa y que resulten imprevistos. Ante esta incertidumbre que tiene todo emprendedor, es fundamental saber cómo proteger tu patrimonio.
 

¿Qué puedes hacer para proteger tu patrimonio?

Existen diversas formas de proteger tu patrimonio que deberás valorar siempre con la ayuda de un abogado experto que te asesore sobre los pros y los contras de cada situación. Las formas que propongo son las siguientes:
 
  • Crear una sociedad limitada o anónima. Puede ocurrir que, como consecuencia de la actividad de la empresa, surjan deudas con proveedores o trabajadores, por ejemplo. Si la empresa es una SL o una SA, la responsabilidad se limitará al capital social (3.000 euros mínimo en la SL y 60.000 en la S.A.) y no alcanzará a tu patrimonio personal, salvo que seas administrador y se pueda demostrar tu responsabilidad en una mala gestión.
  • Si estás casado, firma una separación de bienes. Firmar unas capitulaciones matrimoniales de separación de bienes, es recomendable, sobre todo en el caso en que seas administrador de una sociedad. De esta forma el patrimonio de tu cónyuge no se verá afectado por las deudas de la empresa.
  • Utiliza la figura del emprendedor de responsabilidad limitada. En el caso en que vayas a ejercer la actividad como autónomo puedes optar por la figura del emprendedor de responsabilidad limitada. En este supuesto queda protegida tu vivienda habitual si se generan deudas derivadas de la empresa.
  • Contratar un seguro de responsabilidad civil. En algunas actividades este seguro es obligatorio, pero aunque no lo sea, es siempre recomendable contratarlo por si tu actividad produce daños a terceros.
  • Separar cuentas personales y empresariales. En ocasiones, para no complicarnos utilizamos la misma cuenta para la empresa y para temas personales. Esto es un error que puede suponer errores en la contabilidad y en los impuestos, con la consiguiente imposición de sanciones que pueden afectar a tu patrimonio.
 
Aunque tomes todas las medidas anteriores puede que por un cambio en el mercado, por ejemplo, que afecte a las ventas, pierdas liquidez y se generen deudas. A continuación, te cuento lo que puedes hacer.

 

¿Qué puedes hacer si tu empresa tiene deudas?

En la vida de las empresas pueden suceder muchas cosas por lo que es mejor ser previsor y saber qué puedes hacer en el caso en que tengas deudas y te falte liquidez. Algunas de las opciones más comunes son las siguientes:
 
  • Solicitar aplazamientos. Una de las formas más fáciles de recuperar la liquidez si tienes deudas, es solicitar aplazamientos de todos los pagos que sea posible aplazar. Por ejemplo, puedes pedir un aplazamiento del pago del IVA o del Impuesto sobre Sociedades.
  • Buscar nuevos socios. Otra buena opción es la búsqueda de socios capitalistas. Se puede hacer una ampliación de capital y dar entrada a los nuevos socios en la sociedad. En este caso es necesario tener precaución para no perder el control de la empresa.
  • Anticipo de facturas. Si tu empresa es relativamente sólida, pero tiene una falta de liquidez puntual, le puedes solicitar a tu banco el anticipo de las facturas que hayas emitido a tus clientes, por ejemplo. Ten en cuenta que te descontarán una cantidad del importe total de la factura por el servicio.
  • Solicitar un préstamo. Puedes pedir dinero prestado a amigos y familiares, pero suelen surgir problemas a largo plazo salvo que la situación quede muy clara y se documente.
  • Venta de la empresa. En el caso en que la situación sea complicada y no encuentres una solución o no desees continuar con la actividad, puedes plantearte la venta de la empresa. Podrás realizar la venta total o parcial de la empresa, pero si eres administrador seguirás teniendo responsabilidad por las deudas que ya existían antes de la venta. Además, en el caso en que hayas avalado deudas personalmente, pueden surgir problemas de cara a la venta de la empresa.
  • Concurso de acreedores. En el caso en que tu empresa entra en una situación de insolvencia total se puede iniciar un procedimiento legal denominado concurso de acreedores. En este procedimiento se nombra a una persona externa a la empresa como administrador concursal que organizará las cuentas de la empresa para intentar recuperarla si es posible, y si no, proceder a su liquidación.
 
Tal y como hemos visto, la falta de liquidez se puede deber a diversas circunstancias y tienes varias opciones para solucionarlas. Es necesario que actúes rápido y de forma diligente, sobre todo si eres administrador de la empresa, para evitar que se te exijan responsabilidades por una mala gestión.


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